¿Cómo resumiría la situación actual de la movilidad urbana en España según los principales datos del Barómetro 2025?
La movilidad urbana en España se encuentra en plena transformación. Si nos apoyamos en el reciente II Barómetro de la Movilidad Compartida publicado por la Asociación de Vehículo Compartido de España, notamos que los servicios de carsharing se han consolidado como una alternativa real y eficiente al vehículo privado, con cerca de 4 millones de viajes realizados en 2024. La cobertura del servicio ya alcanza más de 10 millones de habitantes en 24 municipios, algo impresionante. Este crecimiento responde a una demanda social clara de soluciones más sostenibles, flexibles y accesibles en entornos urbanos.
¿Qué tendencia destacaría como la más relevante de este año respecto al uso de la movilidad compartida?
Una de las tendencias más relevantes de este año es la consolidación del uso multimodal por parte de los usuarios. Según el Barómetro, un 61 % de los usuarios combina el carsharing con el transporte público colectivo, y otro 36 % lo complementa con el coche privado. Esto muestra un cambio estructural en los hábitos de movilidad: el vehículo compartido ya no se utiliza de forma aislada, sino como parte de un ecosistema interconectado de opciones sostenibles y flexibles.
Esta tendencia refleja una madurez del usuario, que valora más la accesibilidad y eficiencia que la propiedad del vehículo. El carsharing se posiciona así como una solución complementaria para cubrir trayectos concretos dentro de desplazamientos más amplios. Este enfoque multimodal no sólo optimiza el uso de los recursos urbanos, sino que también refuerza la idea de que la movilidad compartida es un pilar esencial en la transformación de las ciudades.
¿Se observa un cambio de mentalidad en los usuarios respecto a la propiedad del vehículo?
Sí, de manera muy clara. Casi uno de cada cuatro usuarios ya se ha deshecho de su vehículo o planea hacerlo. Además, los jóvenes entre 25 y 40 años, el segmento más activo del carsharing, muestran la mayor predisposición a no adquirir coche propio en el futuro. Esto revela un cambio generacional en la forma de entender la movilidad: menos centrada en la propiedad y más en el acceso flexible.
También debemos tener en cuenta que, según datos arrojados por este estudio, la principal razón por la que los usuarios optan por el carsharing es la comodidad, mencionada por más de la mitad de los encuestados (51%). Le siguen la facilidad para aparcar (30%), el ahorro económico (20%) y, en menor medida, la preocupación por la sostenibilidad (7%).
¿Cómo ha evolucionado la demanda de servicios como el carsharing o el alquiler flexible en los últimos 12 meses?
La demanda ha crecido de manera sostenida, con un incremento de más del 6% en el número de viajes respecto a 2023. En paralelo, también han aumentado los kilómetros recorridos y el uso medio por vehículo. Esto demuestra que el carsharing no es una solución puntual, sino un hábito que se afianza en el día a día de los usuarios.
¿Cómo contribuye Free2move a la descarbonización y reducción del tráfico en las ciudades?
Free2move apuesta por una movilidad 100% eléctrica en sus servicios free floating en España, lo que reduce de manera considerable las emisiones locales. Además, al sustituir múltiples vehículos privados por una flota compartida más eficiente, con una antigüedad media de solo 3,6 años, ayudamos a descongestionar el tráfico, optimizar el espacio urbano y reducir la necesidad de aparcamiento.
¿Qué papel juega el carsharing en los planes de movilidad urbana sostenible de los ayuntamientos?
Cada vez más ayuntamientos desean integrarlo como herramienta clave de sus estrategias de movilidad. El carsharing permite cumplir objetivos de reducción de emisiones, mejora de la calidad del aire y liberación de espacio público. Su implantación, además, es rápida y con bajo coste para la administración, lo que lo convierte en un recurso muy eficaz.
¿Cómo valora el marco regulatorio actual para la movilidad compartida? ¿Qué aspectos mejorarían la colaboración entre operadores y administraciones?
Aunque ha habido avances, sigue habiendo disparidades entre municipios. Para mejorar la colaboración, es clave establecer un marco regulatorio homogéneo que facilite el desarrollo de modelos como el free floating, garantice la interoperabilidad entre operadores y ofrezca incentivos a la electrificación de flotas.
En este sentido, Madrid es un ejemplo de buena práctica. La capital ha entendido que la movilidad compartida puede ser un aliado para descongestionar la ciudad y avanzar hacia una movilidad más limpia. Ha implementado una ordenanza que reconoce explícitamente el papel del free floating, facilita el aparcamiento gratuito de los vehículos 0 emisiones en las zonas de aparcamiento regulado, ha habilitado plazas reservadas para vehículos compartidos y facilita el acceso a las Zonas de Bajas Emisiones. Este tipo de apoyo institucional es clave para fomentar el uso y consolidar la confianza del usuario.
¿Cree que las zonas de bajas emisiones están acelerando la transición hacia modelos de movilidad más flexibles?
Sin duda. Las ZBE están actuando como catalizador del cambio. El acceso garantizado a estas zonas para los vehículos compartidos, casi todos cero emisiones, refuerza su atractivo y ofrece una alternativa tangible para quienes necesitan desplazarse sin recurrir al vehículo privado.
¿Qué perfil de usuario utiliza más el servicio de Free2move en 2025? ¿Se ha diversificado?
El usuario más frecuente tiene entre 25 y 55 años, pero el perfil se ha diversificado. Hoy vemos desde jóvenes profesionales que combinan carsharing con transporte público, hasta familias que lo utilizan para cubrir necesidades puntuales. El servicio también es cada vez más atractivo para quienes no tienen vehículo en casa, un segmento en crecimiento.
¿Cómo imagina el ecosistema de la movilidad urbana en 2030?
Imagino un ecosistema verdaderamente intermodal, donde el ciudadano combine de forma fluida coche compartido, transporte público, bicicleta y otros modos. Las ciudades estarán menos congestionadas, con más espacio público recuperado y menos emisiones. La tecnología jugará un rol central en la integración de estos servicios y en la experiencia del usuario.
¿Qué retos y oportunidades ve para Free2move en el mercado español en los próximos años?
El principal reto será seguir creciendo en un entorno urbano en constante cambio, adaptándonos a las regulaciones y a las nuevas expectativas de los usuarios. La gran oportunidad está en expandir el servicio a nuevas ciudades medianas, profundizar en la electrificación y consolidar nuestra propuesta de valor como plataforma integral de movilidad.
¿Qué recomendaría a las ciudades españolas que quieren apostar de forma decidida por una movilidad más sostenible?
Les recomendaría integrar la movilidad compartida como un pilar esencial en sus estrategias de movilidad urbana sostenible. El carsharing reduce el número de vehículos privados, disminuye las emisiones y libera espacio público. Para lograrlo, es fundamental contar con normativas claras, ágiles y homogéneas entre municipios que faciliten la implantación y expansión de estos servicios, especialmente en ciudades medianas donde aún hay un gran potencial por desarrollar.
Además, las administraciones deben fomentar la interoperabilidad entre modos de transporte. Reservar plazas específicas para vehículos compartidos, permitirles aparcar gratuitamente en las zonas de aparcamiento regulado, incluirlos en plataformas de movilidad y garantizar su acceso a las ZBE son medidas que refuerzan su atractivo y utilidad para el ciudadano.
Por último, incentivar la electrificación del carsharing es clave para avanzar en la descarbonización. En Free2move, por ejemplo, operamos con una flota 100% eléctrica en España. Facilitar la infraestructura de recarga y reconocer el valor ambiental de estos servicios son pasos imprescindibles. Apostar por la movilidad compartida es, en definitiva, apostar por ciudades más limpias, más eficientes y habitables.



