La recién aprobada Ley de Movilidad Sostenible no implica una modificación inmediata en el actual sistema de distintivos ambientales de la DGT (B, C, ECO y CERO), pero sí establece un claro mandato que sienta las bases para una futura y significativa revisión de este esquema de clasificación de vehículos. El texto legislativo mantiene en vigor las etiquetas que ya poseen los vehículos, evitando cambios automáticos a corto plazo.
Sin embargo, la ley encomienda a la Dirección General de Tráfico (DGT) y a varios ministerios la tarea de analizar y proponer una reforma del sistema en el plazo aproximado de doce meses. Esta revisión posterior se concretará por vía reglamentaria y no consiste aún en una lista de cambios cerrados, pero sí apunta a unas líneas de trabajo bien definidas por el Gobierno y la propia DGT.
El objetivo principal de la reforma es endurecer el acceso a las categorías más ventajosas, como ECO y CERO. Se perfila la intención de reservar la etiqueta CERO exclusivamente para los vehículos 100% eléctricos y de hidrógeno, lo que podría dejar fuera a algunos híbridos enchufables con autonomías eléctricas limitadas. En el caso de la etiqueta ECO, la restricción se enfocaría en limitar la entrada de híbridos considerados poco eficientes o de vehículos utilitarios deportivos (SUV) pesados que actualmente se benefician de este distintivo a pesar de su elevado impacto ambiental.
Un aspecto crucial de la futura clasificación es la incorporación de criterios que superen el actual esquema puramente tecnológico. La DGT planea que el etiquetado tenga en cuenta las emisiones reales de dióxido de carbono ($CO_2$), el consumo y el uso típico del vehículo, ya sea urbano, interurbano o formando parte de una flota. Este enfoque busca eliminar los denominados "coladeros" por los que vehículos poco eficientes han obtenido etiquetas "limpias".
Además, la revisión persigue una mayor coherencia entre el sistema de etiquetado y las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Alrededor de 150 ciudades españolas deberán tener sus ZBE operativas a finales de año, y el nuevo distintivo se concibe como un filtro más preciso y estricto para regular el acceso y las bonificaciones dentro de estas áreas.
Es importante destacar que, según las fuentes consultadas, los cambios en el etiquetado no tendrán carácter retroactivo. Los vehículos que ya disponen de una etiqueta la conservarán. Las nuevas normas se aplicarán, en principio, a las nuevas matriculaciones o a futuras reclasificaciones aún por definir. A corto plazo, la realidad que más afectará a los conductores seguirán siendo las ordenanzas municipales de las ZBE, que continuarán basándose en las etiquetas actuales hasta que la DGT apruebe e implemente el nuevo esquema.

