Garantizar las paradas, horarios, frecuencias y rutas actuales del transporte estatal por autobús en los pueblos ha sido una de las múltiples enmiendas aprobadas en la nueva Ley de Movilidad Sostenible que se aprobó ayer definitivamente.
No ha sido la única que ha salido adelante, ya que el Partido Popular, que ha conseguido introducir hasta 20 enmiendas en la ley, también ha conseguido el respaldo para la elaboración de un plan nacional de descarbonización del transporte marítimo y eliminar del texto la disposición que instaba a la Dirección General de Tráfico (DGT) a modificar las etiquetas ambientales de los vehículos.
Otra de las novedades es recuperación de las indemnizaciones por retrasos de 15 y 30 minutos en el AVE, medida que fue suprimida en julio de 2024. Por el contrario, han sido rechazadas otras relativas al cierre de las nucleares o la que instaba a congelar las tasas aeroportuarias de Aena en 2026.
Con la aprobación definitiva de la Ley de Movilidad Sostenible se aprueba también un cambio en el paradigma de cómo el Estado, las ciudades y las empresas gestionan nuestros desplazamientos. Situando a las personas en el centro, se redefinen así prioridades que durante décadas han favorecido al vehículo particular y abre la puerta a innovaciones tecnológicas que hasta ahora parecían ciencia ficción.
Su impacto se sentirá en nuestra rutina diaria, en la forma en que planificamos nuestros trayectos al trabajo y en las opciones que tendremos para movernos de un punto a otro.

