Mientras Europa impulsa con fuerza la transición hacia vehículos de cero emisiones, el gran reto para el sector logístico no está en los vehículos, sino en la infraestructura necesaria para operarlos. Así lo advierte UPS, una de las mayores compañías del mundo en transporte de mercancías, que ve cómo la electrificación de su flota se topa con límites físicos y burocráticos.
“Los vehículos están listos. Lo que no está lista es la red eléctrica que debe alimentarlos”, resume Reinhold Beutel, vicepresidente de UPS para Europa, Oriente Medio, África e India.
Furgonetas eléctricas sí, pero… ¿dónde cargarlas?
UPS ha apostado por electrificar sus vehículos comerciales ligeros —conocidos como package cars—, que cubren la última milla en entornos urbanos. Su uso diario permite la carga nocturna en los depósitos, una ventaja clave frente a los turismos.
Pero incluso en estos casos, la falta de puntos de carga adecuados en las instalaciones y la escasa capacidad de las redes locales complican la operativa diaria.
“La infraestructura pública está pensada para coches particulares, no para nuestras furgonetas,” explica Beutel.
“Y habilitar cargadores en los depósitos es un proceso lento y lleno de obstáculos administrativos.”
Electrificar camiones es 15 veces más exigente
El panorama se complica con los vehículos pesados, responsables del transporte entre centros logísticos. Mientras una furgoneta necesita unos 36 kWh para recorrer 100 kilómetros, un camión exprés que haga 400 km al día requiere al menos 558 kWh.
“Necesitamos no solo más energía, sino capacidad para cargar rápido. Eso multiplica la presión sobre las redes eléctricas”, apunta Beutel.
En muchas ubicaciones, las redes actuales simplemente no están diseñadas para esta demanda.
Metas ambiciosas, pero sin base técnica
UPS reconoce los avances normativos y la presión política para incorporar vehículos de cero emisiones, pero advierte que las metas por sí solas no resuelven los verdaderos cuellos de botella.
“Fijar objetivos no agiliza permisos, no mejora las redes ni construye puntos de carga de un día para otro,” insiste Beutel.
“Sin infraestructura, corremos el riesgo de tener flotas sostenibles... que no se pueden mover.”
Llamamiento a una inversión pública masiva
La solución, según UPS, pasa por una acción política coordinada que incluya:
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Ampliación urgente de la capacidad de la red
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Inversión en almacenamiento energético
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Simplificación de trámites para instalaciones privadas
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Más financiación pública para puntos de carga, tanto públicos como en depósitos privados
“La transición energética del transporte solo será posible si las infraestructuras están a la altura. Y eso exige inversiones a gran escala. No es que falten los vehículos: lo que falta es la energía”, concluye Beutel.