Mercedes-Benz redefine la recarga del vehículo eléctrico con soluciones automatizadas y sin cables

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Para que la movilidad eléctrica alcance su potencial transformador, Mercedes-Benz trabaja activamente en un ecosistema de carga que sea tan avanzado como sus propios vehículos, buscando una experiencia impecable, inteligente y sin esfuerzo.

Con este objetivo, la marca alemana ha desarrollado el "laboratorio de carga móvil" conocido como ELF (Experimental-Lade-Fahrzeug) a través del que se exploran y redefinen los límites de la recarga, desde la carga de megavatios hasta la carga bidireccional, poniendo un foco especial en las soluciones automatizadas que prometen una carga inteligente y sin interrupciones para el día a día.

Innovación inductiva

Una de las tecnologías de vanguardia probadas en este proyecto es la carga inductiva, que transfiere energía eléctrica al vehículo sin necesidad de una conexión física. Este sistema opera mediante el principio de resonancia magnética, donde el coche simplemente se estaciona sobre una placa integrada en el suelo. La energía fluye de forma inalámbrica desde la placa de suelo hasta un receptor instalado en los bajos del coche.

El sistema se está validando con una potencia de 11 kW de corriente alterna (CA), similar a un wallbox doméstico. La investigación busca confirmar su usabilidad diaria, su eficiencia y su capacidad para funcionar correctamente con diferentes alturas y posiciones de vehículos. La principal ventaja para el usuario es la máxima comodidad, eliminando la necesidad de manipular cables. La recarga se convierte en una acción "manos libres" que comienza automáticamente al aparcar, con una infraestructura oculta que favorece la integración estética en garajes domésticos. Esta solución de carga inalámbrica ha despertado un gran interés en mercados internacionales como Asia y Sudáfrica.

Carga automatizada

Junto a la inducción, Mercedes-Benz explora la carga conductiva automatizada, una alternativa que también elimina la intervención manual de cables, pero que maximiza la eficiencia a través de un contacto físico directo. En este método, el vehículo se posiciona sobre una placa de carga especial, y un conector emerge automáticamente desde los bajos del coche para establecer una conexión.

Esta solución no solo minimiza el riesgo de desgaste de cables y peligros eléctricos, sino que también requiere menos espacio que las estaciones convencionales, siendo ideal para aplicaciones sin barreras o espacios de aparcamiento reducidos. El sistema requiere un aparcamiento preciso, por lo que las placas de carga ofrecen asistencia al conductor o al sistema de aparcamiento del vehículo para asegurar la alineación correcta e iniciar la recarga. Al igual que con la tecnología inductiva, el ELF prueba este sistema con una potencia de 11 kW CA. Aunque requiere una posición más precisa que la inducción, su eficiencia es ligeramente superior, siendo una opción muy sólida para el hogar y el trabajo.

 

Carga rápida sin esfuerzo: El impulso de la recarga robotizada

A medida que aumentan las potencias de carga rápida, el manejo de corrientes elevadas implica el uso de cables y conectores pesados, que pueden resultar difíciles de manipular para algunos usuarios. Para solucionar este desafío en el ámbito de la carga pública de alta potencia, la compañía está investigando sistemas de recarga robotizados.

En este escenario, un robot se encarga de la conexión, enchufando el vehículo a la infraestructura de forma precisa y segura sin requerir ninguna intervención manual del conductor. Esta automatización es crucial no solo para ofrecer una experiencia de usuario superior y totalmente sin esfuerzo en el segmento premium, sino también para facilitar la movilidad sin barreras y optimizar la gestión de la carga de flotas, asegurando una mayor eficiencia y un menor tiempo de inactividad para los vehículos. Estos avances están íntimamente ligados a la estrategia de Mercedes-Benz Mobility, responsable del despliegue global de la Red de Recarga de Mercedes-Benz.

Un enfoque holístico

Las tecnologías de carga inductiva, conductiva automatizada y robotizada demuestran un enfoque holístico por parte de Mercedes-Benz, que va más allá de la mejora del vehículo para repensar todo el ecosistema de recarga.

Las innovaciones que se están probando en el vehículo ELF representan los cimientos de un futuro de la recarga donde la experiencia de carga pública es verdaderamente accesible y sin esfuerzo, donde los hogares se integran de forma inteligente con la batería del coche y donde la gestión de flotas es autónoma. Estos desarrollos son pasos decisivos que buscan eliminar las últimas barreras de entrada y facilitar la adopción masiva de la movilidad eléctrica sostenible en la vida cotidiana.