El debate sobre el futuro del automóvil en Europa se intensifica tras las informaciones que apuntan a una posible flexibilización del objetivo de reducción de emisiones de $\text{CO}_2$ para turismos y furgonetas nuevos. La Unión Europea mantiene en vigor el Reglamento (UE) 2019/631, modificado en 2023, que fija una meta ambiciosa del 100% de reducción de emisiones para el año 2035, lo que en la práctica supone el fin de las matriculaciones de vehículos con motor de combustión interna convencional a partir de esa fecha. Este marco jurídico, todavía vigente, ha sido el eje de la política comunitaria de descarbonización del transporte por carretera.
Sin embargo, fuentes europeas y varios líderes del Partido Popular Europeo han sugerido en las últimas semanas que la Comisión Europea estaría considerando una revisión de este objetivo. La propuesta consistiría en sustituir la prohibición total por un recorte del 90% de las emisiones de CO2 para la flota nueva en 2035, tomando como referencia los niveles de 2021. Este ajuste, de materializarse, abriría una vía para que una cuota limitada de vehículos con motor de combustión, incluyendo modelos híbridos e híbridos enchufables, pudiera seguir comercializándose en el mercado europeo, siempre y cuando la gama global de cada fabricante consiga cumplir con ese nuevo límite de emisiones del 90%.
Esta posible modificación se enmarcaría dentro de un paquete de medidas más amplio, diseñado para ofrecer apoyo a la industria automovilística europea. La presión competitiva procedente de Asia, la desaceleración en la demanda de vehículos eléctricos y los crecientes costes de producción son factores que estarían impulsando este cambio de postura. Países con una fuerte industria automotriz como Alemania e Italia se han posicionado como defensores de esta flexibilización, buscando evitar una prohibición tecnológica absoluta para el motor térmico. En contraste, naciones como Francia y España se habían mostrado hasta ahora alineadas con el objetivo inicial del 100% de reducción para 2035.
Es fundamental destacar que esta información constituye, por el momento, una propuesta política que aún debe ser desarrollada en un texto legislativo por parte de la Comisión. Posteriormente, el proceso requerirá la negociación y aprobación tanto del Parlamento Europeo como del Consejo, que representa a los Estados miembros. Hasta que este procedimiento no se complete y el Reglamento (UE) 2019/631 no sea formalmente enmendado, el compromiso legalmente vinculante para 2035 sigue siendo el de la eliminación total de las emisiones de CO2 en los vehículos nuevos. No obstante, la apertura de este debate indica un giro significativo en la orientación de la política comunitaria sobre el futuro del motor de combustión en la próxima década.

