Impulso a la descarbonización del transporte con la 'Declaración de esfuerzo de transporte global' de la COP30
Un grupo significativo de once países, liderado por Chile, ha dado un paso firme hacia la movilidad sostenible al respaldar la "Declaration for a Global Transport Effort" en el marco de la cumbre climática COP30. Esta ambiciosa iniciativa fija metas cuantificadas para acelerar la descarbonización del transporte y alinear el sector con el crucial objetivo de 1,5 ºC establecido en el Acuerdo de París.
La declaración, que busca transformar el sector de aquí a 2035, ha sido firmada por un bloque diverso de naciones, principalmente de Europa y América Latina, destacando un compromiso transcontinental con la transición energética. Entre los países firmantes se encuentran Chile, Brasil, Colombia, Costa Rica, Honduras, República Dominicana, España, Portugal, Noruega, Eslovenia y Austria.
Los compromisos asumidos por estas naciones buscan un impacto directo y medible en la política de transporte global. Uno de los objetivos centrales es la reducción del 25% de la demanda de energía del transporte para 2035, tomando como referencia una trayectoria tendencial. Además, los firmantes se han comprometido a que, para ese mismo año, al menos un tercio de la energía utilizada en el sector provenga de energías renovables y biocombustibles sostenibles, siempre bajo criterios de sostenibilidad estrictos.
El espíritu de la declaración es transformar el transporte de pasajeros y el transporte de mercancías hacia sistemas resilientes y de bajas emisiones. Esto implica que cada país deberá integrar estos objetivos ambiciosos en sus planes climáticos nacionales, incluyendo las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional y las estrategias de largo plazo.
El desafío ahora radica en la implementación concreta de estos compromisos en políticas nacionales. Esto se traducirá en la expansión del transporte público y ferroviario, un mayor impulso a la movilidad activa, la electrificación de flotas, la adopción de estándares de eficiencia más rigurosos y el desarrollo de marcos regulatorios para la integración de biocombustibles y renovables en el transporte, marcando una hoja de ruta clara hacia un futuro de movilidad limpia.