De híbridos a eléctricos

España se encuentra en un periodo de transición

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Pese a estar sensibilizados con la realidad climática, la mayoría de los españoles eligen desplazarse en coche a diario, una contradicción que marca el presente de la movilidad en España según el estudio de Ipsos 2026, donde la preocupación ambiental convive con hábitos difíciles de cambiar.

El vehículo privado continúa siendo el habitual para los traslados diarios, y aunque el coche eléctrico gana terreno todavía no logra desplazar el modelo tradicional de combustibles fósiles.

Estudios recientes afirman que el 60% de la población utiliza el coche de forma habitual y más de la mitad lo considera imprescindible en su vida diaria. Esta dependencia se explica por factores como la dispersión urbana, la falta de alternativas en zonas rurales y la comodidad que ofrece el vehículo privado frente al transporte público.

El coche el eléctrico gana terreno, pero aún le faltan  años

El coche el eléctrico gana terreno, pero aún está lejos del revertir la tendencia hacia emisiones cero.  El dato es contundente. El 83% de la población dispone de coche y un 65% lo utiliza de forma habitual, lo que confirma que el vehículo privado sigue siendo la base de la movilidad cotidiana. Sin embargo, pese a que cada día existe más sensibilidad ambiental aun cuesta avanzar en alternativas más sostenibles.

La clave está en que el cambio no es inmediato. Aunque el coche eléctrico empieza a posicionarse como opción futura, el parque actual sigue dominado por coches contaminantes. Cuando se plantea la posibilidad de prescindir del vehículo, muchos reconocen que podrían hacerlo, pero no quieren renunciar a la comodidad que ofrece. Este factor explica por qué el cambio hacia modelos más sostenibles avanza más despacio de lo esperado.

El coche eléctrico crece pero no lo suficiente.

El estudio apunta a un cambio progresivo. Casi la mitad de la población cree que en los próximos cinco años muchos conductores darán el salto al coche eléctrico, lo que refleja una expectativa clara de transformación.

Aunque la ciudadanía considera que los vehículos eléctricos tienen un impacto ambiental positivo. Sin embargo, todavía existe un bloque importante que mantiene dudas, lo que frena una adopción más rápida. Pese a que el transporte público, sea seguro, accesible y asequible, aún no es suficiente para desplazar el uso del vehículo privado.

Una parte importante de la ciudadanía respalda medidas para impulsar la movilidad sostenible, como incentivos al coche eléctrico o políticas que penalicen el uso del vehículo en zonas congestionadas. Pero sin embargo en el día a día existe una cosas en la intención y acción.

La transición apunta a un modelo híbrido, donde el coche seguirá presente pero con menor impacto ambiental. Las ciudades se adaptan a nuevas formas de movilidad para facilitar este cambio..

España avanza hacia una movilidad más sostenible, aunque el ritmo de transformación debe acelerarse para responder a las necesidades reales de la población y al desafío climático.