5 datos sorprendentes sobre la movilidad sostenible en España

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La movilidad sostenible es uno de los temas del momento. Hablamos constantemente de bicicletas, patinetes eléctricos y el futuro de las ciudades. Pero, más allá de los titulares, ¿qué piensan y hacen realmente los españoles? Con seis de cada diez ciudadanos considerando ya la movilidad sostenible como un tema importante o muy importante, entender las realidades del día a día es más crítico que nunca.

El reciente estudio "Sostenibilidad y Consumo 2025" elaborado por Cetelem nos da una visión clara y, en muchos casos, contraintuitiva de la realidad. Los datos revelan tendencias que no siempre se alinean con lo que suponemos. Este artículo desglosa los cinco hallazgos más impactantes que demuestran que la revolución de la movilidad en España es más compleja y fascinante de lo que parece.

 

La brecha generacional

Aunque la preocupación por una movilidad más limpia es generalizada, son los más jóvenes quienes están impulsando el cambio de manera decisiva. Existe una profunda diferencia generacional en cómo se percibe y se adopta un nuevo modelo de transporte urbano.

Los datos lo confirman: el 61% de los jóvenes de entre 18 y 24 años afirma haber notado mejoras en la movilidad de su ciudad en los últimos dos años, una cifra que supera con creces la media nacional del 50%. No solo ven el cambio, sino que están dispuestos a protagonizarlo.

Esta disposición se vuelve aún más evidente cuando hablamos de abandonar el coche tradicional. Un impresionante 64% de los jóvenes se ha planteado cambiar su vehículo de combustión por una bicicleta o un patinete. Este número contrasta fuertemente con la media del 42% y se aleja todavía más del 31% de los mayores de 55 años.

Esto no es solo una preferencia; es una redefinición fundamental de la libertad urbana, donde el acceso triunfa sobre la propiedad y la agilidad se valora más que la potencia. Este grupo demográfico no solo está adoptando nuevos transportes, sino que está enviando una clara señal de mercado a los planificadores urbanos y a las empresas de movilidad.

La infraestructura visible es el verdadero motor del cambio

Lejos de ser una discusión abstracta, las mejoras en movilidad sostenible son cambios tangibles que los ciudadanos notan y valoran. Según el estudio, la mitad de los españoles (1 de cada 2) ya ha percibido cambios positivos en su entorno urbano en los últimos dos años.

¿Qué es lo que más se nota? Principalmente, la mayor accesibilidad a transportes alternativos. Un 44% de los encuestados destaca que ahora es más fácil acceder a servicios de bicicletas o patinetes compartidos, una percepción que además ha crecido respecto al año anterior.

Junto a la disponibilidad, la infraestructura de apoyo es fundamental. La mejora en los carriles bici, notada por un 34% de los ciudadanos, y el aumento de los puntos de alquiler (22%) son otros dos factores clave que la gente valora positivamente.

Esto demuestra una idea poderosa: cuando las ciudades invierten en infraestructura visible y funcional, no solo facilitan el cambio, sino que refuerzan la confianza del público y animan a más personas a adoptar nuevos hábitos de transporte.

El adiós al coche en propiedad ya no es una utopía

La idea de que cada persona necesita tener su propio coche está empezando a tambalearse. El dato es contundente: tres de cada diez españoles estaría dispuesto a dejar de tener coche en propiedad para utilizar servicios de carsharing. Esto refleja un cambio global hacia la "Movilidad como Servicio" (MaaS), un modelo donde los consumidores priorizan el acceso cómodo y flexible sobre las cargas de la propiedad de un vehículo.

Las razones detrás de esta disposición son tanto económicas como medioambientales. Cuatro de cada diez españoles consideran que el carsharing es una alternativa más económica que mantener un vehículo privado. Además, el mismo porcentaje cree que es la mejor solución de futuro para el medio ambiente.

Este cambio de mentalidad sugiere un futuro en el que el éxito no se mida por la posesión de un vehículo, sino por el acceso a una movilidad eficiente y flexible. Esto representa un desafío y una oportunidad tanto para la industria automotriz como para el diseño de nuestras ciudades.

Compartir sí, pero no con desconocidos

Aquí es donde encontramos una de las paradojas más interesantes del estudio. Aunque estamos cada vez más abiertos a usar un coche compartido a través de una plataforma (carsharing), la idea de compartir el espacio físico de ese coche con extraños (carpooling) es una historia completamente diferente.

Mientras que un 30% renunciaría a su coche por servicios de uso flexible, el recelo hacia compartir un trayecto con desconocidos es altísimo. El dato habla por sí solo: solo un 16% de los encuestados está de acuerdo con la afirmación "Comparto coche con personas desconocidas".

Esto revela una distinción crítica en la mentalidad española: una voluntad de compartir un activo (el coche, vía carsharing), pero una profunda reticencia a compartir una experiencia personal (el viaje, vía carpooling). Por ahora, la revolución se centra en la eficiencia de los recursos, no necesariamente en una mayor interacción social durante el trayecto.

A pesar de todo, el transporte público sigue siendo el rey

Con tanta conversación sobre bicicletas y patinetes, es fácil pensar que las opciones de micromovilidad ya dominan el paisaje urbano. Sin embargo, los datos nos ofrecen una necesaria dosis de realismo, ya que a día de hoy, el transporte público sigue siendo la opción preferida para los desplazamientos diarios de la mayoría.

Cuando se pregunta a los españoles qué medio de transporte estarían dispuestos a utilizar en su día a día, las preferencias son claras el 58% apostaría por el transporte público, un 33% por la bicicleta seguido muy de cerca por un 26% que se decantaría por el coche o la moto eléctrica. Tan solo un 13% de los encuestados optaría por el patinete eléctrico.

Este liderazgo del transporte público es especialmente fuerte entre los mayores de 45 años (68%), mientras que el patinete eléctrico se destapa como una opción muy relevante para los jóvenes de 18 a 24 años (32%). Mientras el sistema de transporte público sigue siendo la columna vertebral de la movilidad urbana actual, los datos sobre las preferencias juveniles son un claro anticipo del ecosistema diverso y multimodal para el que las ciudades deben prepararse mañana.